martes, 10 de enero de 2012

ENTORNO


En la actualidad las instituciones que tradicionalmente se han encargado de la educación, deben replantearse el papel que desempeñan en el hecho educativo debido al cambio acelerado sufrido por la sociedad y que se concreta, entre otros, en los siguientes aspectos:
La familia.
Aparecen nuevas formas familiares: presencia de mujeres solas con hijos, familias separadas o reconstituidas, monoparentales, desestructuradas o con riesgo de exclusión por razones sociales, económicas, culturales... En genera  tiende a delegar su labor educadora en la escuela y  se dan situaciones compartidas entre ambas asumiendo esta última ( la escuela), cada vez más, algunas tareas que ya no son exclusivas del ámbito familiar como la comida, el descanso, etc.
La sociedad.
La socialización como  elemento de desarrollo interpersonal sigue siendo el principal motivo de subsistencia de las escuelas. Los cambios en este sector son: escala de valores, tiempo y disponibilidad para el ocio, concepción de la cultura, existencia de barrios y ciudades devaluados por el urbanismo especulativo para ser espacios de encuentro para el ocio gratuito o la colaboración social, etc.
Uno de los elementos que más caracteriza  a la etapa actual es la venida a menos de los servicios públicos en su conjunto y de la educación en particular en tanto que considerada como un servicio público para la construcción colectiva de una sociedad democrática y solidaria que, en coordinación con otros aportes sociales ( sanidad, seguridad social....) mantuvieron o desarrollaron el llamado estado de bienestar.
Una nueva organización del trabajo en la que habrá más población desocupada en las actividades tradicionales con la consiguiente necesidad de reacomodo educativo. Además se acentúan fenómenos como el de la inmigración que plantea situaciones novedosas.
La escuela.
Cambios en las funciones de los educadores que deben establecer relaciones estrechas  no solo con el alumnado sino también con las familias, con los organismos que se  ocupan de favorecer la convivencia, con el tejido asociativo próximo, etc. La escuela  comparte sus funciones  educativas con otros agentes (iniciativas de animación cultural, de gestión del ocio...)
Las crecientes aportaciones de la ciencia y el mayor alcance de los medios de divulgación de la misma hacen que los saberes sean cada vez más variables. La escuela mantiene la función de atender las demandas que la sociedad  fija en los programas oficiales, muchas veces sujetos a criterios de oportunismo partidario y sin profundizar en la cultura del aprendizaje democrático, científico y solidario. La falta de consenso para delimitar con la flexibilidad que requiere una época tan cambiante el acervo cultural deseable para el ciudadano que se acerca a la edad adulta.
Junto a la escuela y con diferencias dependientes de la zona, clase social, etc, actúa, de forma paralela a los programas oficiales, una variada oferta  de diverso origen sociopolítico, organizativo o estrictamente mercantil  que configura la llamada educación no formal.
La concepción de las relaciones entre educación formal y entorno son variadas y pueden ir desde la concepción de la escuela transmisiva que lo considera como influencia perturbadora y lo ideal sería su no existencia, hasta la  apuesta por una imbricación crítica y mutuamente enriquecedora. En cuanto a las actividades, el entorno puede ser considerado como objeto de estudio, o sea como recurso didáctico,  o enfocado como contexto vital y de aprendizaje del niño o niña e intentando relacionar y armonizar lo que se aprende dentro y fuera de la escuela.
El entorno material, aquello que rodea  a la escuela o al alumnado, presenta el problema de la definición de sus límites ¿hasta dónde puede hablarse  del entorno?. Tampoco el entorno puede reducirse al aspecto solamente material sino que también debemos contemplar el entorno sociocultural: una serie de valores, costumbres y realidades culturales  en los que estamos inmersos.
En la actualidad existe una interacción entre factores locales y globales teniendo estos últimos mayor poder para configurar la realidad, tanto del entorno material como del cultural. Los medios de comunicación posibilitan que lo lejano entre en nuestra casa, facilitándonos  una percepción del mismo superior a lo que sucede en nuestro entorno más inmediato. Como consecuencia de ello, debemos  distinguir entre entorno objetivo, respecto al cual podemos hablar de lejanía o cercanía en el espacio, y entorno subjetivo, las realidades materiales y culturales ( que no tienen por qué coincidir con lo más próximo físicamente) reconocidas como cercanas vitalmente por las personas y que, por tanto, establecen su identidad, sus intereses y, en parte, sus acciones.
El entorno sociocultural ha de entenderse no solo como objeto de estudio y como recurso pedagógico sino como contexto social en el que vive, aprende, se desarrolla vitalmente cada persona y está constituido por personas (alumnado, familias, vecinos...) con conocimientos, valores, vivencias, etc, es decir, no son sólo habitantes sino elementos activos y con valor propio.
El entorno es también un espacio de conflicto (sin connotación necesariamente negativa) : existen una serie de problemas, de visiones e intereses contrapuestos, etc. En este sentido los diferentes colectivos deben ser también un elemento de conexión entre la escuela y el exterior. El trabajo educativo desde esta perspectiva no es fácil pero el no abordarlo supone limitar las posibilidades y necesidades de la educación.

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